viernes, 24 de julio de 2009

Repudio popular al entreguismo y corrupción neoliberal

A tres años de Gobierno

Por Lourdes Bruckmann

La valerosa lucha de las comunidades nativas y pueblos amazónicos en defensa de su territorio y por la derogatoria de los decretos legislativos perpetrados al amparo de las facultades otorgadas para la implementación del TLC con EEUU, fue respondida de manera irresponsable, autoritaria y represiva por el Gobierno, teniendo como trágico epílogo la muerte de treinticinco peruanos enfrentados en la zona de Bagua el fatídico 5 de junio, obligando al Ejecutivo y al Congreso a retroceder y derogar finalmente los DD.LL. 1064 y 1090.
Como pocas veces en los últimos años el pueblo peruano se volcó mayoritariamente a las calles y carreteras en solidaridad con las demandas de los hermanos amazónicos.
Se conformó el Frente por la Vida y la Soberanía logrando la confluencia de diversas vertientes sociales y políticas en esta movilización histórica. Luego seguirían las paralizaciones de Andahuaylas, Canchis, Puno, Juliaca, y diversas jornadas de protesta, en una sucesión de luchas en ascenso, levantando plataformas regionales junto al clamor nacional de solidaridad con los pueblos originarios y condena a la subasta de nuestros recursos naturales, infraestructura y territorio.
En esta crisis política y social el gobierno de Alan García y la derecha extrema pusieron de manifiesto una vez más su carácter autoritario, fascistoide, demagógico, antipopular y entreguista, en su defensa a ultranza del modelo neoliberal. Tanto el mensaje presidencial del 17 de Junio y los subsiguientes, el de los ministros y funcionarios apristas, así como el de los más conspicuos voceros del poder económico que sustentan al gobierno y usufructúan del modelo, reiteraron que los decretos derogados y los que están pendientes “son buenos y protegen a la amazonía”, siendo los “enemigos del país y los extremistas de dentro y fuera los que quieren imponer sus ideas fracasadas”, todo lo cual no demuestra mas que la desesperación y falta de imaginación del gobierno y la derecha, que pretenden polarizar al país entre peruanos de “buena voluntad” y presuntos seguidores de Hugo Chávez y su propuesta del Socialismo del siglo XXI, sin admitir que lo que está realmente en crisis y agotamiento terminal es el modelo de crecimiento neoliberal y las recetas del llamado Consenso de Washington.
El “Síndrome del perro del hortelano” como ideología
Al conjuro neoliberal de los famosos artículos del Presidente García el 2007, de por sí bastante retrasados cuando otros países estaban de vuelta de esa política, vino la andanada de los más de cien decretos legislativos, con los que pretendía profundizar el modelo impuesto por Fujimori, acelerando la liberalización para la subasta de recursos, infraestructura y territorio peruano, vía concesiones y privatizaciones.
Para muestra bastan “unos botones”. Es conocido que el territorio peruano está cuadriculado en más de 500 gigantescos lotes que se ofertan al mejor postor para la exploración y explotación de hidrocarburos, y cultivo masivo de bio-combustibles; hasta el 2006 existían 151 lotes concesionados a compañías extranjeras, de ese año en adelante se ha seguido otorgando lotes sin ningún consentimiento ni consulta social como establece el Convenio 169 de la OIT, aún peor, varios de ellos superpuestos a los territorios de las comunidades nativas, a quienes se quiere hacer trampa en la titulación de su propiedad como a la mayoría de las 1,400 comunidades de selva . Más del 70% de la amazonía está adjudicada a empresas (aprox. 45 millones de Has.) que en sus operaciones actuales y futuras pueden contaminar el agua, los asentamientos humanos y depredar el bosque. También es cierto que existiendo algunos métodos que podrían preservar el medio ambiente las empresas no quieren invertir en ellos con el afán de embolsicarse centenas de millones de dólares más.
En lo referente a minería, existen más de 32,000 Derechos mineros vigentes, y otros miles en trámite, también con capacidad de exploración y explotación, que abarcan -al año 2007- cerca de 13 millones de Has, lo que equivale al 14% del territorio nacional y afecta a más de 2,500 comunidades andinas. Regionalmente, por ejemplo compromete el territorio de Apurimac (51.4%), La Libertad (46.3%), Moquegua (42.1%), Cajamarca (42%), y así sucesivamente, ya que existen en el país más de 300 empresas de exploración minera y 509 localizaciones mineras en explotación (según Ingemmet).
El Modelo Neoliberal no beneficia al país ni al pueblo
La economía y modelo de desarrollo primario-exportador, extractivista y depredador, desindustrializado y desnacionalizado impuesto desde fuera por más de 20 años en el Perú, ha operado el tiempo suficiente para hacer el balance que resulta totalmente negativo respecto al interés nacional, laboral, medioambiental, popular e indígena, particularmente por la apertura indiscriminada al capital transnacional que se lleva la parte del ávido león, por la escasa creación de empleo y trabajo con derechos, por la extensa contaminación y depredación que ni siquiera internalizan las empresas asumiendo los pasivos, por la poca tributación aún en momentos de auge internacional de precios, por la corrupción extensiva que promueve en contubernio con los políticos y partidos gobernantes, que en el caso del APRA alcanza niveles siderales (vean el caso de los petroaudios).
A ello se suma la profunda crisis sistémica del capitalismo globalizado, con epicentro en Norteamérica donde se inició como crisis inmobiliaria y financiera, crisis que ha golpeado la vulnerable economía peruana hoy en recesión, luego de dos trimestres de caída del PBI, y de pronóstico reservado para este año, lo cual traerá más pobreza, desempleo y sufrimiento al pueblo peruano, pese al maquillaje de las cifras por los funcionarios obsecuentes del INEI.Al respecto, es tan burda la manipulación de cifras del oficialismo en su intención de demostrar que durante el gobierno aprista la pobreza y la indigencia se han reducido, que hasta los investigadores del diario Gestión anotan que pese a los guarismos oficiales de disminución de la pobreza -estimada a partir de ingresos monetarios- resulta increíble que el déficit calórico ( en la ingesta de alimentos) siga afectando a un tercio de la población nacional y en las zonas rurales a uno de cada dos, y que se haya incrementado en 4% en los últimos tres años, según medición de la propia ENAHO-INEI.
La lucha continúa
Las formidables jornadas de lucha realizadas por los sectores populares en los últimos meses son una clara requisitoria y rechazo plebiscitario a un Gobierno deslegitimado, autoritario y corrupto que va de fracaso en fracaso pese a la grandilocuencia, clientelaje, y represión esgrimidos como su mejor arma de gobernabilidad.
La unidad en la acción, la confluencia de múltiples identidades y organizaciones sociales y políticas para cambiar este país se está gestando, a la búsqueda de instaurar una nueva república, un modelo de desarrollo nacional y sustentable, una democracia y justicia social para todos, con regeneración moral y fin de la impunidad, un diseño de país que debe plasmarse en una nueva Constitución que tanto temen los defensores del sistema imperante.
¡Basta de persecución!
¡El pueblo tiene la palabra!

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